Si eres gamer de corazón, entiendes lo frustrante que son los bajones de FPS y las pérdidas de rendimiento. Pero no desesperes, échale un ojo a estos consejos para mejorar la experiencia.

✅ OPTIMIZA LAS CONFIGURACIONES GRÁFICAS DE CADA JUEGO
Prueba cambiar la configuración gráfica de cada juego para determinar cuál te da mejores resultados. Empieza con opciones predeterminadas (calidad baja, media o alta) o modifica manualmente las siguientes características:

▶️ Resolución.
▶️ Texturas.
▶️ Sombras.
▶️ Suavizado de bordes.
▶️ Reflejo.
▶️ Visión lejana.
▶️ Detalles del escenario.

✅ LIBERA APLICACIONES Y PROGRAMAS
Cierra programas y procesos innecesarios en segundo plano que te consuman RAM y CPU. Desde el «administrador de tareas/procesos» puedes hacerlo.

✅ ACTUALIZA EL EQUIPO
Las actualizaciones de drivers, juegos y sistema operativo solucionan errores y pueden mejorar el rendimiento general del equipo.

✅ DA MANTENIMIENTO A LOS COMPONENTES
Con el tiempo, las rendijas de ventilación y otros componentes se llenan de polvo, así como la pasta térmica del CPU y GPU se va deteriorando. Limpia el equipo frecuentemente y acude a servicio técnico por lo menos una vez al año para cambiar la pasta y darle más vida a tu equipo.

✅ BUSCA UN PROCESADOR POTENTE
Para correr tus juegos favoritos y aprovechar la potencia de tu tarjeta gráfica integrada necesitas una CPU potente. Lo ideal es que utilices desde un procesador Intel Core i5 o AMD Ryzen 5 en adelante.

✅ INCORPORA MÍNIMO 16GB DE RAM
Si no quieres tener problemas de rendimiento y tener que cortar procesos para poder jugar, necesitarás al menos 16 GB de RAM.

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